
Después de un recorrido de 15 minutos en carro a través de una zona selvática cerca de la playa Cacaluta en Huatulco, llegué a un rancho. Desde la entrada, el lugar está rodeado de palmeras, platanales y algunos sembradíos de maíz. Un escenario ideal para preparar atole de plátano macho ya que el nombre por sí solo conecta con lo tropical.

Son las nueve de la mañana pero aquí el sol se siente como si fuera medio día. En un campo abierto lleno de vegetación y frente a unos platanales, la señora Cenorina Vázquez Sánchez, originaria de San Lorenzo Mixtepec pero viviendo en Huatulco desde hace más de 50 años, pone leña y prende el fuego para iniciar la preparación del atole de plátano macho.
“Estaba yo joven cuando llegué aquí. Vivía en Copalita y mi esposo iba a traer plátano en La Bocana. Una señora me dijo que se hacía atole de plátano macho maduro, decía que no lo tiráramos, que lo podíamos aprovechar.” Me platica Doña Ceno, como le dicen de cariño, mientras mueve la leña.

¿Quién cultiva los plátanos para el atole?
Su nuero, Francisco Ríos Ramírez, conocido como El Grillo, es quien cultiva los plátanos que se usarán para el atole. “Dejé la pesca y me vine al cultivo, estas tierras las tenemos desde el 84 y cada ocho meses hay que cortar un racimo. Cada racimo es como de 25 plátanos.” Me platica mientras corta un racimo con un machete. Lo que él hace ver fácil requiere de técnica, cuidado y paciencia.

Después de cortar los racimos, los dejan reposar en el suelo de 3 a 4 días antes de usarlos. Entre más maduro está el plátano, mejor sabor adquiere la bebida debido a los azúcares que se van desarrollando en la fruta.
¿Cómo se prepara el atole de plátano macho?


Doña Ceno elige los plátanos que ya están listos, los lava y los pone a hervir en una olla de barro. Los que están muy maduros los agrega con todo y cáscara, dato curioso ya que muchas cáscaras son removidas durante el cocimiento.
Una vez que hierven, retira la olla del fuego y desecha el agua que se uso, espera para que se enfríen. Ya que los plátanos se enfriaron, les quita la cáscara y los muele con una jícara, un proceso rústico que ella se ha acostumbrado a utilizar aunque si preparas esta bebida, puedes usar la herramienta que tengas a la mano para esta parte del proceso.



Finalmente, agrega el plátano molido en otra olla de barro con agua simple para un segundo hervor, sólo hay que cubrir los plátanos como con 2 centímetros de agua pero esto dependerá qué tan espesa o suave quieras la bebida.
“Antes lo batíamos con la mano, sólo se le agrega pura agua, pero sólo una jícara porque si no sale muy líquido y tiene que salir espeso el atole.” Me comenta mientras bate con una pala de madera. Durante todo el cocimiento, hay que moverlo para que el plátano no se queme.

¿Qué hace especial el atole de plátano macho?
Debido a que el plátano se hierve dos veces, adquiere una consistencia espesa junto con el agua y no hay necesidad de colarlo. Su sabor es dulce e intenso, a pesar de no tener ningún endulzante adicional.


El atole de plátano macho contiene fibra, proteínas y minerales como el potasio, que ayudan a calmar los calambres. Esta bebida tradicional es preparada hoy sólo en unos cuantos hogares, por lo que no se encuentra a la venta en mercados o puestos como otras bebidas tradicionales.


¿Dónde se toma el atole de plátano macho?
En la Costa, donde el plátano abunda, esta bebida representa una forma sencilla y profunda de aprovechar lo que da la tierra. Se hace cuando hay plátano maduro en temporada y se sirve en jícaras, sin colar, tal como lo hacían las generaciones anteriores. Además el hecho de que no se cuele hace que su preparación sea sencilla, sin dejar de lado que requiere técnica y conocimiento para saber cuándo el plátano estará listo.



Al igual que el atole de mango o el licor de tejocote, el atole de plátano macho utiliza frutas e ingredientes de temporada que son aprovechados cada año por familias para evitar el desperdicio y tener algo más que comer o tomar.
Si quieres conocer más sobre esta y otras bebidas, te invito a explorar el blog de Bebidas de Oaxaca y a comprar el libro, donde reuní 87 bebidas y las historias de quienes las preparan.
Cada ejemplar vendido también apoya proyectos de agua en comunidades de Oaxaca, y nos ayuda a seguir compartiendo este contenido de manera gratuita en nuestro blog.
Gracias por leer hasta aquí.
Por un México que consuma más bebidas tradicionales.
Shava Cueva
Fotógrafo y autor de Bebidas de Oaxaca



